Esteban

 Lo que comparto con Esteban es mucho, desde que nació hasta el día de hoy. Él ha cambiado mi vida y la manera en que veo las cosas. Es una perfección, porque cada día quiero asimilarme su manera de ser, callado, en su mundo, impenetrable. Todas estas cosas en el trajín de vida ultrasocial que llevamos tienen sus detractores y enemigos. Los padres naturalmente somos menos apegados a los hijos que las madres, porque tenemos diferentes funciones: ustedes se preocupan más por ellos, y temen más, y a veces esa neurosis afecta a los hijos, por lo que la naturaleza lo balancea haciendo que los padres empujen a sus hijos a ser más autónomos y seguros de sí mismos. De hecho, muchos estudios demuestran que los criminales provienen mayormente de hogares donde hay ausencia de padre. Cierto que cuando vivía bajo el mismo techo, no era que “parrandeara” a diario; a diario, trabajaba y era lo único que sabía hacer. Más que escritor, trabajador. Y eso no lo puedes negar. Que bebiera, no era cuestión de hacerlo todos los días, pero si me gustaba darme tragos, aunque nunca más de dos veces por semana, y desde que Esteban fue diagnosticado con autismo, me corregi aún más, nunca de la manera en que lo hice con la dieta a base de plantas, que ya va tengo casi siete años de haberlo hecho. Hasta entonces, era raro que pasara más de una semana sin beber o que tuviera dos días libres seguidos, y a veces trabajaba de corrido durante meses, por al menos 30 años, esa era mi vida. Me conociste a los 24 y lo demás es historia. Hoy en día puedo decir que bebo socialmente con familiares y amigos, muy rara vez como lo sabes, bebo por beber, y puedo pasar semanas, incluso meses sin tomar una gota de alcohol. La locura es en grados, un término degradante, pues en realidad todos padecemos algo de ella, incluso grandes genios fueron catalogados como locos. Vivimos en una sociedad de locura, no podemos pasar por el experimento cotidiano sin perder algo de nuestra esencia y ello conlleva la salud mental. Hay varios factores que determinan un declinaje en la salud mental, que implica un impedimento en la calidad de vida. Es contraproducente hablar de la demencia en mi familia, pues las únicas que la padecen han sido mujeres, y ya avanzadas en edad. Si tomamos en cuenta que mi mamá estuvo lúcida y que en menos de cinco años acá, su deterioro mental se acentuó severamente, puedes ver que la manera en que se vive acá, la pobre calidad de somnolencia (cuán bien duermes), el estresante afán de vida, los altos niveles de consumo alcohólico, el poco ayuno, la escasa meditación, la horrorosa y deplorable dieta alimenticia, el consumerismo que inculcan incluso en las escuelas desde temprana edad, la falta de ejercicio, todos estos son factores que afectan a todos, sin importar la condición social. Otro ejemplo de deterioro mental se ha manifestado en mi tía Astrid, que cada vez la veo mejor, a diferencia de apenas un año atrás. El cuidado médico tiene mucho que ver, porque la salud de la gente se ha convertido en un negocio, como todo lo demás, y en vez de decirle a la gente que coma bien, que hagan ejercicio y que no se den mala vida, les dan drogas con las que tratar sus malestares. Te aplaudo que no te hayas tomado las que te dieron, porque las trataste pero sabes que estuvieron a punto de acabar contigo. De la misma manera, me preocupa ahora que tengo más experiencia y me he informado al respecto, porque si una persona tan leída como yo, que nunca haya encontrado la información de una dieta correcta, de que por todas partes nos venden como alimento las cosas fritas, la grasa, los productos animales, el azúcar, la sal, y estas cosas, que en diminutos cantidades o muy esporádicamente, no hacen mal a nadie, tienen un efecto destructivo en el organismo. Todas las cosas que usamos, los desodorantes, la pasta dental, los odorizantes, tienen químicos que son corrosivos para la salud. La lista de estos cancerígenos puedes encontrarlos en la red, the world health organization www.who.com , que incluye las velas aromatizantes. El día que te dan un diagnóstico no informan las potenciales cosas con las que has vivido, factores contribuyentes a que se deteriore la gente. La tia ha vivido en un sótano por gran parte de su vida, y su hijo, mi primo George, sufre de una enfermedad de autoinmunidad comprometida. No creo que sea necesariamente donde han vivido, pero hay factores que comprometen a unos y no necesariamente a otros. Uno de ellos es la frecuencia con que la gente se autodestruye adoptando actitudes enfermizas que resultan contraproducentes para la salud. ¿Cuándo fue la última vez que un doctor nos recomendó hacer ejercicio y comer bien, meditar, ayunar, no coger rabia? Los doctores mismos no han sido entrenados para hacerlo y puedes ver que muchos de ellos son obesos, no hay que ver más que hace unas cinco décadas atrás aparecen promocionando fumar cigarrillos o más recientemente promocionando las bebidas alcohólicas en moderación. Si una persona padeciera de todos los síntomas que componen una jaqueca (o resaca), por un motivo otro que el del alcohol, dejaría de hacer lo que hubiera causado semejante estado. Sin embargo, la gente pierde días de trabajo, incluso de vida, consintiendo jaquecas, malestares estomacales, náuseas, debilidad corporal en todo el cuerpo, por el hecho de que han consumido una sustancia tan tóxica como el alcohol. Aclaro, una cosa es beber menos que moderadamente, con familiares o amigos, o de vacaciones y otra beber con la frecuencia que ves en las películas de Netflix. Nada más busca en Google una lista de actores o cantantes que no beben y vas a ver cuan joviales y rejuvenecidos se ven para su edad. No es casualidad que a los casi cincuenta años de edad, yo aparente menos edad de la que aparentaba hace diez años, cuando bebía con regularidad, malnutrido, comiendo comida chatarra. Oh, todas esas chuletas de cerdo! 


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